La Historia

de la casa

Algunas joyas se heradan su valor.
Otras permanecen porque conservan una historia.

Desde 1989, tres generaciones de una misma familia han dedicado su oficio a crear joyas concebidas para acompañar momentos que merecen ser recordados.

Fundada en Cuenca
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Generaciones en el taller
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Jaguar

Símbolo precolombino de la casa

Desde 1989, tres generaciones de una misma familia han dedicado su oficio a crear joyas concebidas para acompañar momentos que merecen ser recordados.

Fundada en Cuenca
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Generaciones en el taller
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Jaguar

Símbolo precolombino de la casa

Nuestra Historia

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Una búsqueda que comenzó en un pequeño taller

Fundada en 1989 en la ciudad de Cuenca por el artesano, orfebre y diseñador José Sánchez, junto a su esposa Ligia Sigüenza, SAJO nació como un pequeño proyecto dedicado a la comercialización de joyas en oro y plata.

Poco tiempo después, José comenzó a elaborar sus propias piezas. En 1991 abrió su primer taller en el centro histórico de Cuenca, donde el oficio empezó a transformarse en una búsqueda constante por comprender los materiales, perfeccionar las técnicas y desarrollar un lenguaje propio.

Los primeros diseños fueron sencillos, pero detrás de ellos existía una inquietud que terminaría definiendo la identidad de la casa. Durante aquellos años, gran parte del tiempo estuvo dedicada a investigar procesos contemporáneos de joyería, experimentar con nuevas formas de creación y desarrollar un mayor rigor en cada boceto y en cada pieza. Poco a poco, ese trabajo comenzó a despertar el interés del mercado local y a consolidar una visión cada vez más personal.

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Entre 1992 y 1995 la casa abrió sus dos primeras tiendas al público. Aunque esa etapa fue breve, permitió comprender que el verdadero crecimiento debía comenzar nuevamente en el taller. Allí, lejos del ritmo comercial, el estilo de SAJO continuó madurando. Fue en ese espacio donde la experimentación, la disciplina y el trabajo artesanal dieron forma a una identidad propia que, con el tiempo, comenzó a estar presente en joyerías de distintas ciudades del país y posteriormente en otros mercados internacionales.

En mayo de 2005, SAJO abrió nuevamente sus puertas al público en el centro histórico de Cuenca, esta vez de manera definitiva. Más que la apertura de una nueva boutique, representó el inicio de una etapa de consolidación para la casa: un lugar donde el diseño, la artesanía y la tradición familiar continúan encontrándose hasta el día de hoy.

“Siempre busqué escapar de lo convencional, jamás estuve conforme con la idea de tan solo reproducir diseños ya existentes, que predominaban en aquel entonces en gran parte de mis colegas. La curiosidad y el juego me abrieron otras puertas del mundo del diseño”

José Sanchez – Fundador y Maestro Orfebre

Con el paso de los años, Christian, Geovanny y Fabián se incorporaron al taller familiar, aportando nuevas perspectivas al proceso creativo de la casa. Lejos de romper con sus orígenes, cada generación contribuyó a enriquecer el lenguaje de SAJO, permitiendo que el oficio evolucionara de manera natural sin perder la esencia que lo vio nacer.

Hoy, esa continuidad entre tradición y diseño contemporáneo sigue definiendo el carácter de la casa y refleja una forma de crear donde la experiencia heredada y la innovación conviven en equilibrio.

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El Jaguar

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Más que un símbolo

Toda casa termina encontrando un emblema capaz de representar aquello que permanece cuando pasan las generaciones.

Para SAJO, ese símbolo es el Jaguar.

Inspirado en las representaciones antropomorfas de la cultura La Tolita, una de las civilizaciones precolombinas más antiguas de América, el Jaguar apareció por primera vez como protagonista de una colección creada por José Sánchez. Con el tiempo, aquella figura comenzó a regresar una y otra vez en distintas piezas, convirtiéndose naturalmente en parte del lenguaje de la casa.

Años más tarde, Christian Sánchez propuso adoptarlo como el emblema oficial de SAJO, no solo por su fuerza estética, sino también por el vínculo que establece con las raíces culturales que han inspirado gran parte de nuestras creaciones.

Hoy, el Jaguar continúa apareciendo en broches, anillos, collares, pendientes y piezas únicas. Representa la fuerza de nuestras raíces, la libertad creativa, el misterio de lo ancestral y la continuidad de un legado que sigue evolucionando con cada nueva generación.

«No seríamos lo que hoy somos sin nuestra herencia del pasado.»